Facultades

H C S G

Quién fue Rosa Albariño

El 17 de marzo, en Entre Ríos se conmemora el Día de la Mujer Originaria Entrerriana, en homenaje a quien fuera una incansable luchadora por la reivindicación de la Nación Charrúa. A través del Programa Interculturalidad y Pueblos Originarios, y como parte de su Agenda M, la UADER repasa la historia de quien fuera artista plástica, escritora e investigadora.

El Día Provincial de la Mujer de los Pueblos Originarios de Entre Ríos -o Día de la Mujer Originaria Entrerriana- se estableció en 2014 para recordar el 17 de marzo a todas las mujeres, claro está, pero en homenaje a una referente charrúa: Rosa Albariño.

Desde el Programa Interculturalidad y Pueblos Originarios (Secretaría de Integración y Cooperación con la Comunidad y el Territorio de la Universidad Autónoma de Entre Ríos), Bernardita Zalisñak y Romina Arapeiz comparten una reseña de esta verdadera luchadora, como aporte en el marco de la Agenda M «Mujer, Memoria, Malvinas».

«Ella realizó el trabajo de recopilación de memoria oral en los montes y comenzó el proceso de reconstrucción de la cultura y el Pueblo-Nación Charrúa, que se pretendía exterminado. Fue una de las tantas mujeres encargadas de mantener viva la memoria de sus ancestros».

«En su honor, fue sancionada la Ley Provincial N°1302, que establece la conmemoración a partir de una iniciativa de estudiantes de la Escuela Secundaria N°4 Entrerrianías, de Villa San Marcal, en el departamento Uruguay; iniciativa defendida en varias instancias en el Senado Juvenil Entrerriano, con el fin de promover una línea de trabajo sobre la identidad y la diversidad cultural».

«De aquella gestión participó el joven charrúa Wilson Antonio Ismael Villalba, hijo de Lidia Victoria Villalba Ukaisepe, de la Comunidad Pueblo Jaguar. A Lidia, desde el Programa de la UADER, la habíamos invitado para una jornada en Gualeguaychú a propósito de esta fecha, la cual tuvo que posponerse por los motivos de público conocimiento».

«Rosa fue una incansable luchadora y trabajadora por la reivindicación de la Nación Charrúa, tanto en la provincia de Entre Ríos como en el exterior; bregó por la recuperación de la verdadera historia, negada por la versión oficial que ha pretendido y aún pretende tener por extinguidos a las y los charrúas».

«Rosa fue escritora, poeta, artista plástica e investigadora, reconocida internacionalmente. Desde Villaguay, donde nació, en conjunto con otras mujeres charrúas se dedicó a investigar y visibilizar la historia y la persistencia charrúa, a través de los medios de comunicación y de sus propios escritos, reconociendo y animando a muchos otros al autorreconocimiento, al re-encuentro y la re-unión del pueblo charrúa en diáspora, por el genocidio y la persecución sufridos, la mutilación, la discriminación y el esclavismo. Ella aportó también a la recuperación de la lengua, la cual había sido conservada por las abuelas y la transmisión oral en absoluto secreto, ya que por años, quienes la hablaban se arriesgaban a perderla, ya que literalmente les cortaban la lengua».

«Sobre nosotros se tomó una decisión de exterminio total a mediados del siglo XIX»

«Rosa refiere que como su pueblo no se entregó dócilmente, la solución final fue la muerte total. Para varones mayores de 12 años, cacería y degüello. Para menores, castración. A las mujeres y niñas se las regalaba a estancieros, militares, puesteros y ciudadanos en general. También como botín de guerra. Sus niños fueron asesinados o mutilados, sus esposos también asesinados o esclavizados. Pero estas mujeres resistieron como guardianas de su cultura y de su transmisión de generación en generación».

«Trabajó intensamente para la organización de la Comunidad Pueblo Jaguar, ubicada en Villaguay, logrando que sea la primera comunidad con reconocimiento jurídico desde la creación del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas. Desde allí, se impulsaron acciones destinadas a incluir el reconocimiento de la preexistencia indígenas en la Constitución Provincial, y la Educación Intercultural Bilingüe en la provincia. Rosa intervino en innumerables acciones, intentando recuperar comunidades ancestrales o conformando comunidades con integrantes dispersos».

«Sin ninguna ayuda económica y muchos de ellos en total pobreza, los charrúas continúan encontrándose, reuniéndose, aportando lo que cada uno heredó de sus mayores, rescatando recetas de alimentos del monte para que nadie muera de hambre estando junto a la comida silvestre que antes comían todos; rescatando también la medicina natural de las plantas y los animales».

«Rosa participó en la conformación de la Unión de Mujeres del Pueblo Charrúa (UMPCHA) de Argentina y Uruguay; y también se le reconoce el mérito de haber logrado la conformación del Consejo Territorial Charrúa del actual territorio de Entre Ríos, desde cuyo ámbito se decidió que cada mujer descendiente de abuela charrúa, quede a cargo de un departamento para bucear los árboles genealógicos por tradiciones orales y marchar hacia el resurgimiento comunitario en lo posible, donde estaban las viejas comunidades».

«Ella además alentó en 2004 y 2005 la sensibilización en la provincia a través de una Encuesta Complementaria de Pueblos Indígenas, que sentó las bases para el Censo Nacional de Población, Hogares y Vivienda de 2010, que repitió la metodología del autoreconocimiento».

«Las mujeres de distintas naciones indígenas han ocupado un lugar fundamental en los procesos de reconstrucción y mantenimiento de la cultura y la identidad. En Entre Ríos, son mujeres charrúas en su mayoría las que sostienen y construyen día a día estas identidades, en un proceso de lucha y reivindicación de derechos que permitan la libre expresión y el modo de vida de nuestra cultura».

«En el marco de la Agenda M que propone la UADER, en torno a esta fecha traemos las historias de mujeres que hablan de su ascendencia indígena, de sus costumbres y su lucha, mostrando que están vivas, que no piensan olvidar de dónde vienen y a dónde van, ellas las hijas de la tierra. Y en esas mujeres se inspiró Rosa Albariño en muchos de sus escritos, en los dolores, las tristezas, las humillaciones, las batallas y las fortalezas ancestrales».

Nosotras:
Las mujeres / colibrí somos la vida
En constante movimiento equilibrado,
Mil metálicas facetas de constancia,
Portadoras de caricias… y de rayos.
(Las mujeres colibrí.
Lanza relámpagos…
Sol de platino.
Lanza relámpagos.)
Pico-flecha aprendiendo tarascones
Por aquella dignidad que nos quitaron
Y que hoy vamos devolviendo vuelo a vuelo,
Semilleras del amor. Viento azulado.
(Colibrí revoloteante.
Carne de jade…
Arco irisado.
Dulce plumaje.)
Entre frondas, por las selvas y los apus,
Valles, ríos…por desiertos y ciudades
Vamos, solas, tenemos el mismo rostro
Y una meta, que es unir todas las manos.
(Montoncito azucarado…
Y hablar rápido.
Cantarinas del espacio
Coloreado.)
No hay quien caiga, las sostienen en nuestros brazos.
Manojito universal, que va y que viene.
Somos todas, ayudando al parto-América,
Destinada al Pachacutec esperado.
(El sol nace en Arco Iris,
Azuquita colibrí…
Lengua certera…
Saeta alada.)
Vencedoras de la muerte, pues la llama
que declina, la sumamos a la nuestra,
que es solo una, antiquísima, infinita,
luchadora, compañera, amiga, hermana.
(Colibrí, miel del dios.
Gota de Luna…
De estrellera madrugada:
Amor y hamaca…)
Las mujeres colibrí somos aquellas
-las espaldas ya crujientes de trabajo-
Que en un gesto sabemos reconocernos
Y en el ala en cada pie, como algo mágico.
(Corazoncito de azúcar.
Lanza relámpagos…
Colibrí: Lanza relámpagos…
Letal mujer. Mujer Amor.
¡Lanza relámpagos!…)

Rosa Albariño
América…Llama (1999)